SPJ-USO NACIONAL. CINCO MEJORAS QUE CAMBIARÁN LAS OPOSICIONES DE JUSTICIA.

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Todos aquellas personas que estáis opositando o lo habéis hecho, sea por turno libre, sea por promoción interna, conoceréis las graves deficiencias que tiene y las injusticias a las que da lugar, el proceso selectivo actual para acceso a los cuerpos de Auxilio Judicial, Tramitación Procesal y Gestión Procesal.

Por eso, desde SPJ-USO lanzamos las siguientes propuestas de mejora, las cinco imprescindibles que hemos detectado, y hacemos un llamamiento a todos los opositores  (turno libre y promoción interna) para que, a través de nuestro “buzón del opositor“, nos hagáis llegar vuestras propuestas de mejora. Una vez estudiadas todas, elaboraremos un informe detallado y remitiremos la propuesta al Ministerio de Justicia.

Es IMPORTANTE que entre tod@s demos la mayor difusión a este post a través de foros, grupos de Facebook, Twitter, Whatsapp y, en general, compartiéndolo a través de todos los medios a vuestro alcance. De nada sirve protestar y no hacer nada. Cualquier momento es bueno para empezar a cambiar las cosas, y estamos seguros de que ahora lo es, con tu ayuda.

Sin más, sólo agradeciendo de antemano vuestras aportaciones, desde SPJ-USO proponemos las siguientes CINCO MEJORAS IMPRESCINDIBLES:

ASPECTOS MEJORABLES DETECTADOS/JUSTIFICCIÓN DEL CAMBIO Y PROPUESTA DE SOLUCIÓN

PRIMERA: Sobre la determinación de la proporción de aprobados que pasan a segundas o terceras pruebas y forma de establecerse los cortes.

Motivo del cambio: El sistema actual de fijación genera incertidumbre en los opositores y desconfianza. Esto es así porque ahora mismo existe un alto nivel de discrecionalidad por parte de los tribunales calificadores a la hora de fijar los cortes de cada ejercicio que generan recelo en los aspirantes. ¿Por qué una convocatoria han de pasar tres personas por plaza, otra dos personas por plaza y otra 1,5 a segundas o terceras pruebas? ¿Por qué esta proporción varía de un territorio a otro? ¿Por qué una convocatoria parece primar más el primer ejercicio y otras el segundo? Y si hay un criterio de homogeneización, ¿por qué no se hace público ab initio? Estas preguntas tienen difícil respuesta justificada para el Ministerio y pueden ser fácilmente solucionables otorgando una mayor trasparencia al proceso reduciendo el margen de discrecionalidad de los tribunales calificadores.

Solución: Pasaría por regular, para cada cuerpo, el número de personas por plaza que irá superando los diferentes ejercicios que componen cada oposición. Esta proporción es la que determinará el corte necesario para superar cada ejercicio.

Para los procesos selectivos como el de auxilio, donde todos los ejercicios se realizan el mismo día, posibilidad de establecer unos cortes preestablecidos (lo más bajo posibles garantizando un nivel mínimo de conocimientos) para cada ejercicio y que el corte final que determina la obtención de plaza o no se realice sobre la suma de las notas de los dos ejercicios, de manera que se evite que obtengan plaza opositores cuyo sumatorio es muy inferior al de otros que han quedado fuera por no superar por décimas uno de los cortes. Al tener unos cortes bajos, aunque el opositor no obtenga plaza, le abre las puertas a ir sumando puntos de cara a las bolsas territoriales de interinos. Se da una posible salida laboral así a cientos de personas que prepararan la oposición cada año y no consiguen absolutamente nada, con la desesperación que ello les puede generar.

Principio que motiva el cambio: Trasparencia, publicidad y seguridad.

 

SEGUNDA: Sobre la territorialización de las oposiciones.

Motivo del cambio: Hoy día, la territorialización de los ejercicios, que podría pensarse inicialmente que permite al opositor obtener destino en su territorio, se ha convertido en la decisión del año del opositor. ¿Dónde estará el corte más bajo? Es decir, el criterio de decisión a la hora de elegir territorio, más allá de la residencia, viene siendo el de poder dar cumplimiento al objeto principal que es superar la oposición. No hay más que ver lo que ocurre en Cataluña, donde los opositores que aprueban, tras estar los dos años preceptivos en el primer destino, migran a su comunidad. Es decir, la territorialización de las oposiciones de justicia, más que beneficios, ha conducido a un absurdo.

Solución: Salvando el reparto de competencias de las CCAA o llegando a un acuerdo con las mismas, pasaría por garantizar el mismo corte en todo el territorio nacional. Es decir, una vez establecido el corte y obtenidos los aprobados (por orden de puntuación) en todo el territorio nacional, a la hora de ofertar las plazas y adjudicar las plazas para obtener destino, se garantizaría la cobertura del número de plazas ofertado por cada Comunidad Autónoma.

Para favorecer que cada persona obtenga destino en su comunidad, podría marcarse en la instancia la preferencia de destino, y que esto, sólo a efectos de elección del destino en esa comunidad concreta, otorgara cierto número de puntos. Algo así como ocurre con las pruebas de idioma y de derecho foral, que sólo operan a la hora de elegir destino en determinados territorios.

Por ejemplo, supongamos 3 plazas a cubrir en Andalucía y 3 en Madrid y resulta que en todo el territorio nacional hay 10 personas aprobadas que marcaron Andalucía como destino preferente y 2 personas marcaron Madrid. Pues bien. Las dos personas de Madrid supongamos que tienen X puntos extra para obtener destino en Madrid, pues es el territorio que marcaron como preferente, pues probablemente obtendrán destino en esa comunidad (o al menos tendrán más posibilidades). Los aprobados de Andalucía, como son más que plazas, los 3 primeros obtendrán destino allí probablemente y los  siete restantes tendrán que intentarlo en otra comunidad, por ejemplo la plaza que ha quedado en Madrid. De esta forma, se busca que cada persona obtenga destino donde quiere estar y se evite tanta movilidad posterior. Se intentan lograr los beneficios de la territorialización de las oposiciones pero sin llegar a resultados injustos como que una persona, para acceder a unos cuerpos de carácter nacional, tenga nota para sacar plaza en un territorio por el que no se presentó y quede fuera por haberse presentado en otro territorio. Con este sistema, el que ha concurrido por un territorio muy disputado, no se queda sin plaza en la oposición, sino sin plaza en su territorio, como mucho. Y encima, los lugares menos disputados, que tradicionalmente vienen siendo Cataluña, Canarias, y algunos otros, es más probable que finalmente sean cubiertos por personas del lugar.

Principio que motiva el cambio: Igualdad, mérito y capacidad; proporcionalidad.

 

TERCERO: Sobre la inconcreción del temario.

Motivo del cambio: Actualmente hay epígrafes del programa oficial de la oposición que quedan muy abiertos y que podrían resultar inabarcables sobre todo para una oposición del tipo de los cuerpos inferiores dejando una vez más mucho margen de discrecionalidad a los tribunales calificadores a la hora de elaborar las pruebas, que, para colmo, no pocas veces, son difícilmente encasillables en ningún epígrafe del programa.

Solución: Se propone una revisión del programa de la oposición donde se limiten y detallen a través de sub-epígrafes alguno/s de esto/s epígrafes.

Principio que motiva el cambio: Proporcionalidad, seguridad.

CUARTO: Sobre la “legislación publicada aunque no esté en vigor”.

Motivo del cambio: La convocatoria especifica que es objeto de examen la legislación publicada aunque no esté en vigor. ¿Pero qué pasa con la legislación que sigue en vigor durante los períodos de vacatio legis? Estas leyes no deberían ser objeto de examen, ya que puede llevarse a situaciones en las que, para determinadas convocatorias, el contenido de determinados temas o epígrafes se duplique.

Así ocurrió con los temas del Registro Civil en una convocatoria donde en un mismo examen hubo preguntas de la Legislación de 1957 y de la de 2011. Luego, afortundamente, pasó a concretarse, para sucesivas convocatorias, que en esa materia entraba sólo la legislación en vigor. Pero ha ocurrido lo mismo con epígrafes y contenidos más o menos extensos del programa.

Solución: Que se especifique que no es objeto de examen la legislación vigente derogada por una norma en vacatio legis. Así se da más seguridad porque serían objeto de examen los textos legislativos consolidados del BOE a fecha de la convocatoria, aunque no estuvieren en vigor en todo o en parte.

Principio que motiva el cambio: Seguridad, equidad, proporcionalidad.

 

QUINTO: Sobre los opositores que superan varios procesos selectivos.

Motivo del cambio: Actualmente, al ser los temarios coincidentes de menor a mayor, quien prepara un cuerpo superior opta a cualquiera de los inferiores, dándose la circunstancia de que finalmente, el aspirante, aprueba la oposición en varios cuerpos (a veces los tres) quedando finalmente sin cobertura las plazas de los cuerpos inferiores.

Se da incluso la circunstancia de que una persona que ha aprobado el cuerpo superior se queda finalmente trabajando en el inferior porque ha obtenido un mejor destino.

Las plazas finalmente no cubiertas son ocupadas y continúan siéndolo por interinos, por lo que no se reduce la tasa de interinidad en los porcentajes a los que aspiraba la administración inicialmente y que ha provocado un tirón de orejas a España por parte de la Unión Europea.

Solución: Se propone que una vez solicitada excedencia por pertenecer a otro cuerpo, haya una “revisión” y se “repesque” a los siguientes de la lista que se quedaron sin plaza con la idea de que no quede ninguna plaza efectivamente sin cubrir.

Todo esto teniendo en cuenta que no se puede privar a la persona aprobada en más de un cuerpo de la opción contemplada en el segundo inciso del apartado anterior, esto es, intentar acceder al cuerpo y destino que más la interesen, pues ha demostrado mérito y capacidad para cada uno de los procesos selectivos superados.

Otra solución posible es la convocatoria escalonada. Primero un cuerpo hasta la toma de posesión, luego otro, etc. Empezando por los cuerpos superiores.

Principio que motiva el cambio: Racionalización y estabilidad de los servicios públicos, reducción de la tasa de temporalidad.

 

Esperamos que consideréis razonables las propuestas anteriores y nos hagáis llegar las vuestras. E insistimos en lo dicho anteriormente: Por favor, ¡¡¡máxima difusión a este post!!! Contamos contigo 😉

2 COMENTARIOS

  1. No está mal, pero yo añadiría algo que para mi es fundamental. Adecuar los temarios a la titulación exigida para cada cuerpo y asimismo que las pruebas se centren más en el trabajo a desarrollar posteriormente. No puede ser que para un puesto de auxilio se pida graduado escolar y que el luego tanto el temario exigido, como el nivel en la prueba sea poco más o menos de un licenciado en derecho. Al final enmascaras una oposición de grupo a o b como si fuera una de grupo d, y dejas fuera a mucha gente que solo tiene graduado escolar y que se enfrenta a recién titulados con unos conocimientos mucho mayores que ellos. Y tampoco es lógico que para esa misma oposición tengas unos casos prácticos en los que las preguntas, ademas de ser una extensión del tes, no tenga nada o muy poco que ver con la labor que desarrolla un auxilio judicial.

    • Hola Sergio. Totalmente de acuerdo, el problema es cómo configurar el proceso para conseguir el objetivo que comentas, ya que el nivel lo ponen los opositores y el número de plazas por las que compiten. Aunque pongas un temario rebajado, ello haría subir aún más las notas de corte. ¿Cómo plantearías tú los exámenes para lograr lo que propones? Gracias por tu aportación 😉

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